CCIU felicita a la Prof. Lisa Block que hoy recibirá el Doctorado Honoris Causa de la Udelar

04/May/2018

CCIU felicita a la Prof. Lisa Block que hoy recibirá el Doctorado Honoris Causa de la Udelar

Información de La Diaria y Udelar
Hoy viernes 4 de mayo a las 18 horas la
profesora Lisa Block de Behar recibirá el título de Doctora Honoris Causa de la
Universidad de la República. La ceremonia de entrega, organizada por Rectorado
y abierta al público, será en el Aula Magna de la Facultad de Información y
Comunicación (FIC), ubicado en San Salvador 1944, servicio que acoge hoy los
campos disciplinarios donde Block desarrolla actividades académicas desde hace
décadas.
En Derroteros literarios (2015) Lisa Block
de Behar recuerda “la proximidad semántica que entre el pensamiento y el
agradecimiento existe entre las lenguas anglosajonas”: “Siempre me llamó la
atención que to think esté muy cerca de to thank en inglés, y denken und danken
en alemán”, dice. Lo hace en el capítulo que dedica a los techos altísimos de
mampostería imponente del Instituto de Profesores Artigas –en Sarandí 420–, al
aura de sus primeros profesores, y a su hermana Paloma. Algunas de las pistas
que allí siembra, y tal vez la forma que toma en su recuerdo Eugenio Coseriu,
cómo repara en la memoria implacable de este lingüista rumano, en sus citas
literarias, y en los términos “pronunciados y anotados en griego, latín,
alemán, ruso, inglés, italiano, francés rumano, su lengua materna”, sirvan para
entender qué tipo de pasión o entusiasmo chispean en los ojos vivísimos de esta
mujer de 81 años que la Universidad de la República decidió distinguir con el
doctorado Honoris Causa hoy, en el Aula Magna de la Facultad de Información y
Comunicación (FIC).
Su reputación es internacional. Fue becaria
de la Fundación Guggenheim y de la Comisión Fulbright, ha sido profesora
visitante, ha dictado conferencias y seminarios sobre temas de lingüística,
teoría literaria, literatura comparada y hermenéutica en varias universidades
del exterior, además de publicar de forma continua en revistas especializadas
en estas disciplinas. “A veces siento que no puedo hablar, de tanto que me
importan las palabras. En lugar de continuarse, las palabras se detienen, ellas
mismas interrumpen la consecutividad sintáctica necesaria; es como si pesara
sobre ellas una gravedad que las atrae hacia un centro donde se desploman
palabras de distintas lenguas, una dimensión vertical, no solamente filológica,
que tranca el diálogo, como si las voces se hablaran entre sí”, decía en una
entrevista para Insomnia en el año 2000, dando cuenta del respeto casi místico
que transmite a sus alumnos por las palabras, las voces, los símbolos.
Proveniente de una familia de judíos
inmigrantes (su padre era alemán y su madre polaca), admite que no podría
precisar cuál es su lengua materna, si el “suave y armonioso yiddish” de su
mamá, el alemán que compartían sus padres, o el perfecto español que su padre
había logrado. La guerra trajo hasta su casa refugiados alemanes y austríacos.
Junto al esfuerzo, introducirlos en el idioma local fue un juego que precipitó
el placer de la palabra comparada, la reflexión sobre el lenguaje y el sentido.
Su francés viene del liceo público, como pública era la escuela Rodó a la que
asistía, según contó, cuando las palmeras de las inmediaciones de Bulevar
Artigas y Millán aún “eran enanas”.
Por seguir los pasos de su hermana, seis
años mayor, se quedó con uno de los diez cupos asignados para su generación en
el Instituto de Profesores Artigas. En esa “fiesta” encontraría la que define
como una “vocación adoptada”. Una vocación que la llevó a doctorarse en la École
des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Su tesis, “Une rhétorique du
silence. Sur les fonctions du lecteur et les procédés de la lecture
littéraire”, tuvo como tutor a Gérard Genette y fue adaptada para su
publicación en México por la editorial Siglo XXI, y premiada con el Xavier
Villaurrutia al ensayo literario. Esta publicación de 1984 había sido precedida
en nuestro país por Análisis de un lenguaje en crisis. Recursos del humor
verbal en la narrativa latinoamericana contemporánea (1969) y El lenguaje de la
publicidad (1973), y también por el silencio de tiempos de duelo y de
construcción familiar, junto con Isaac, con quien se casó en 1957.
En 1999, con motivo de los 150 años de la
Universidad de la República, promovió la visita de Hans-Ulrich Gumbrecht,
Gianni Vattimo, Tomás Eloy Martínez y Michel Serres, como antes también había
hecho con Jacques Derrida, Haroldo de Campos o la última visita de Emir
Rodríguez Monegal, entre tantas otras. También es reconocida su erudición sobre
Jorge Luis Borges, Louis-Auguste Blanqui, Adolfo Bioy Casares o Carlos Real de
Azúa, de quien fue –tempranamente– una colaboradora cercana. Todas estas
relaciones y amistades están probablemente cimentadas en el respeto y
admiración que ha producido su pasión por “las nostalgias de la unidad”, que,
como asegura en Entre mitos & conocimiento (2003), “dieron origen al
símbolo que no descarta el resentimiento en el sentimiento ni la atracción en
la carencia”, porque para ella “la soberbia separa las partes de una unidad
primordial aunque se confíe en que la pasión simbólica llegue a restituirla”.
Esa suerte de pasión por la restitución es la que vertebra su obra ensayística
y docente. Su afán por encontrar las constantes que se rastrean en los mitos,
en las varias escrituras sagradas, en la poesía, la ficción, la pintura, la
publicidad o el cine. Y su consabida dedicación al estudio y definición de las
figuras del repertorio retórico puede asociarse –precipitadamente– a la
tradición hermenéutica de raíz judía, aunque no solamente. “Reivindico, eso sí,
la consagración a la interpretación que ha distinguido a la tradición judía,
aunque también se da en otras tradiciones”, le dijo a Andrea Díaz Genis en
1995.
A esa búsqueda de la verdad en la ficción,
que “no se opone a la verdad ni a la ‘realidad’, más bien la descubre, la
amplía o la resume”, se han enfrentado las sucesivas generaciones de
estudiantes de los seminarios y talleres que lleva adelante en la FIC. Desde
esta institución universitaria, además, llevó adelante el proyecto Anáforas, un
portal que reúne bibliotecas digitales dedicadas a la prensa periódica y al
rescate de autores nacionales condenados al olvido ingrato.
Los avales correspondientes
El 31 de octubre de 2017 el Consejo
Directivo Central (CDC) resolvió otorgar a la catedrática el título honorífico
mayor de la Udelar.
La iniciativa para solicitar la distinción
fue presentada en 2016 en la Comisión del Instituto de Comunicación (IC) de la
FIC por María Urquhart (entonces decana) y Federico Beltramelli (entonces
director del IC).
Durante 2017 una comisión integrada por
María Simon, Susana Mallo, Gerardo Caetano, Héctor Cancela, María Gladys
Ceretta, Regina Motz, y Federico Beltramelli, fundamentó la propuesta que contó
luego también con aval de la Comisión de Distinciones Honoríficas de la FIC,
integrada por Maria Urquhart, Fernando Andacht, María Gladys Ceretta y Rodrigo
Arocena. El pedido del título fue resuelto entonces por el Consejo de la FIC,
que lo elevó a la consideración del CDC.
El órgano máximo de cogobierno tomó la
resolución asesorado por su Comisión de Títulos Honoris Causa, integrada por
los catedráticos Hugo Achugar, Enrique Cabaña, Rodolfo Gambini, Susana Mallo, y
Roberto Markarián.